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Cada perla ha sido elaborada por un ser vivo y es única,
por lo que existen límites a la hora de clasificar de forma general
la calidad de una perla.
Al examinar una perla pueden determinarse fácilmente algunas características
tales como el tipo de perla, tamaño, color y forma, para seguidamente
realizar una valoración sobre el brillo y superficie que presentan,
así como la homogeneidad del hilo y el resultado aparente
de unir en línea perlas similares.
La enumeración de matices de una perla da lugar a su clasificación,
pero no determinan su calidad. Cada matiz por sí mismo no representa
nada,
es el conjunto de matices el que transmite la autenticidad y belleza de
la perla.
En las expectativas consideradas y más valoradas por los clientes,
además del grupo de matices estéticos, también se
tienen presentes otros valores
como la larga duración de la perla y su origen natural.
Estos dos últimos factores vienen condicionados por el tipo de
cultivo utilizado.
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