Donde Comenzó Todo
Cada vez que pensamos en nuestro abuelo, sentimos una mezcla de orgullo y gratitud. Él fue un visionario, un hombre que no se conformó con lo que el mundo le ofrecía. En su época, las perlas eran un lujo casi inalcanzable, reservadas solo para unos pocos. Pero nuestro abuelo vio algo más, algo que nadie más veía: la posibilidad de que esas hermosas gemas pudieran ser accesibles para todos.
Cuando descubrió las primeras perlas de agua dulce, supo que estaba ante una oportunidad única. Sin pensarlo dos veces, empacó su maleta y se embarcó en un viaje a Asia, un viaje que cambió el mercado de las perlas para siempre. Conoció a los primeros cultivadores de perlas de agua dulce, hombres y mujeres que compartían su sueño de hacer algo diferente. Juntos, trabajaron durante años, perfeccionando la calidad de estas perlas, y poco a poco, su sueño comenzó a tomar forma. Fue entonces cuando Operla comenzó a germinar, con la misión clara de llevar la belleza de las perlas a todos, sin importar quién fueras o dónde vivieras.